sábado, 27 de septiembre de 2014

Sin título, muy de mis adentros

Miro parejas todo el tiempo, me gusta observarlas y ver su magia, la forma en que se miran, la firma en que caminan abrazados, y uno cree saberlo pero en realidad a veces tiendes a ser como los demás esperan o como el otro espera y quieres ser el reflejo de sus ojos, quieres convertirte en ese ser admirable y cuando llegas ahí te das cuenta que te has perdido que has renunciado a la persona que eres, y solo te queda sabotear, porque el resultado será que digan has cambiado, pero vaya que no, solo he regresado a ser el ser malhumorado y antisocial que soy, el ser que ya no soporta mas que el ruido de su propio cuerpo con sus achaques, con sus problemas pero ya me he acostumbrado a mi, como para no querer compartirme con nadie. Pero a la vez añoras a esa persona especial que te haga olvidar o te haga desear la compañía, pero eso es un circulo vicioso y de nuevo inicia el ciclo de regreso a la misma sensación de vacío y a las mentiras cuando llega la pregunta Tienes novio? Y al responder que no, se escucha el resultante a por qué no tienes? Y la respuesta consecuente, no tengo tiempo (de compartirme, queda opacado y callado), ya que la aceptación y el amor hacia estar con alguien se ha vuelto una necesidad de complementariedad, aunque al menos a mi, solo lo añoro cuando no es alguien a mi alcance, mi corazón se mueve a un diferente ritmo y creo que tiene mayores expectativas que yo, y desea lo que ya ha sido tomado, para después tener una devolución y maldecirme a mi misma por haberme gustado semejante feo, o aferrarme a algún defecto, mirar a la persona sin el velo en los ojos, mirar lo humano que es, y empeorar sus defectos y todo lo que una vez me cautivó ahora se ha creado un mounstro.
Ser yo es complicado, si eres un humano, si eres un perro serás mi mejor amigo, contigo puedo ser yo y no ser juzgada, puedo contarte todo y sé que de ahí no pasará, como los años que siguen y yo sigo igual...